“Haz todo lo posible por venir a verme cuanto antes…” (2ª Timoteo 4:9)
Todos hemos sido llamados a enfrentar dosis medidas de
sufrimiento a lo largo de nuestra vida. Ningún creyente verdadero le fue dado
caminar por la vida libre de dolores e incertidumbres. Con tan solo observar a
los personas bíblicos y sus propias historias podemos llegar a esta simple y a
la vez importante conclusión. Pero hay algo que tú y yo podemos hacer cuando
pasamos por tiempos de prueba y eso si es optativo: pasar por estas
pruebas solos o atravesar por ellas con
la inigualable compañía de otros creyentes. Aunque este dilema a simple vista
parecer sencillo de resolver, para muchos creyentes no es así. Toman la triste
vía de la soledad confinándose a un lastimoso estado de aislamiento, tratando
de resolver el problema en sus propias fuerzas. Sin embargo, el apóstol Pablo,
estando en prisión con todas las implicaciones de su caso, abiertamente le
expresa a su hijo espiritual Timoteo:
“Haz todo lo posible para venir verme
cuanto antes.” Pablo conocía el valor del compañerismo, de la amistad y por
tanto pide a su discípulo el bálsamo de su compañía.
¿Tienes la costumbre de aislarte cuando pasas por prueba?
¿Tienes amigos creyentes que te apoyan cuando pasas por los valles de sombra de
muerte? Si no es así, quiero animarte a buscarlos y qué mejor que hacerlo en
esta maravillosa familia de fe. Jamás llegues a la conclusión que nuca
necesitarás de los demás, todo lo contrario, asegúrate de tener por lo menos un
pequeño grupo de amigos que te den la mano cuando la vida se erosiona. Además
pregúntate lo siguiente: ¿Tendrás ahora mismo algún amigo que requiere tu apoyo
o simplemente su presencia?
Piénsalo y que Dios te bendiga,
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