La sexta frase de Cristo en la cruz fue una palabra de absoluta victoria. Fácilmente podríamos confundir la profundidad de esta maravillosa declaración si la vemos superficialmente.
La sexta palabra está basada en la perseverancia de Jesús la que hizo todo posible. No era un grito, no era un alarido; era un rugido, el rugido del León de Judá. No es un grito de desesperación. Es un grito de finalización. Un grito de consumación. Un grito de victoria. Un grito de cumplimiento. Y me atrevo a decir, un grito de alivio. Han sido momentos de dolor indecible, pero cuando vio que la tarea encomendada por el Padre había llegado a feliz término, no pudo quedarse callado. Es una de las razones que me tienen profundamente agradecido a Jesús: su perseverancia. Por eso, cuando llegue al cielo lo primero que le diré a Jesús será: “Gracias Jesús porque fuiste fiel y soportaste hasta el final, y eso me permitió a mi sacar fuerzas de tu ejemplo cuando simplemente quería claudicar”.
Te pregunto: ¿Estas a punto de desistir de algo? Por favor no lo hagas. ¿Estás desanimado como padre? permanece allí. ¿Estas fatigado por hacer lo bueno? Hazlo un poco más. ¿Estás pesimista acerca de tu trabajo? Arremángate, y hazlo otra vez. ¿No hay comunicación en tu matrimonio? dale un toque más de amor. ¿No puedes resistir la tentación? acepta el perdón de Dios, y pelea el siguiente round.
Juntos demos gracias a nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo, por enseñarnos, entre otras cosas a permanecer, a soportar, y en el fin, a terminar.
En Su amor inalterable,
Pastor Luis Gabriel César
PIB Satélite
Carne para el espíritu
viernes, 15 de marzo de 2013
domingo, 10 de marzo de 2013
100% Dios y 100% humano
“Estoy
cansado”. “Sigan ustedes yo me quedaré aquí a descansar un poco”. Sus pies hinchados,
heridos. Su cara estaba caliente. El sol de mediodía era calcinante. Por tanto
se detuvo en un pozo, despidió a sus discípulos, se estiró un poco y se sentó.
Pero antes que pudiera cerrar los ojos, he aquí vino una mujer samaritana.
Estaba sola, y él se olvido de cuán agotado estaba y prefirió dar salvación a
quién tanto la necesitaba.
“Tengo sueño” Bostezó, había sido un largo
día con las multitudes, predicar en la playa no es cosa fácil, había probado
que la profesión de predicador y profeta tiene sus implicaciones. Ahora la noche había caído y Jesús tenía
sueño. Si a ustedes no les importa, voy a dormir un poco. En una noche de nubes sobre el mar de
Galilea, Dios se fue a dormir. Alguien le alcanzó una almohada, y se fue a
dormir en la parte más oculta del barco.
“Estoy
enojado” El no
tuvo que decirlo, tan sólo había que ver su semblante. La cara roja, las venas
hinchadas: “Yo no voy a tolerar esto nunca más”
Lo que era el templo de convirtió en una pelea de taberna. Lo que había
sido un día normal en el mercado, ahora se había convertido en el tumulto de la
gente. “No continúen haciendo dinero de
la religión”.
¿Qué nos dicen
estas frases? QUE EL ERA HUMANO. “Sed Tengo” El conoce perfectamente
nuestros sentimientos. Conoce la tentación. Se ha sentido desanimado. Ha tenido
hambre, sueño y cansancio. Sabe lo que sentimos cuando suena el reloj de alarma.
Sabe lo que nos sentimos cuando los hijos quieren cosas diferentes al mismo
tiempo. Cuando oramos enojados, cuando nos desesperamos, comprende cuando confesamos
nuestra fatiga. En pocas palabras es un
Dios que nos entiende plenamente.
Bendita gracia…
Pastor Luis Gabriel César Isunza
PIB Satélite A.R.
viernes, 8 de marzo de 2013
Señor, interrúmpeme
Dentro de la serie de mensajes pastorales: "Interrupciones Divinas", Dios ha llamado poderosamente nuestra atención, al punto de comprender que muchas de las cosas que nos suceden de manera sorpresiva o inesperada, no es otra cosa que la intervención de Dios en nuestro camino. Dichas interrupciones son no sólo valiosas sino también muy importantes, ya que lo que hagamos posterior a la intervención de Dios, hará la diferencia en nuestra historia subsecuente. No debemos preocuparnos porque Dios decida interrumpir nueva vida, más bien debemos preocuparnos cuando Dios decida no hacerlo, ya que hemos aprendido en estos domingos que nuestro poderoso Señor esta procurando interrumpir nuestra vida para darle sentido, dirección y proposito. Todos sabemos perfectamente que hay caminos que AL HOMBRE, le parecen rectos, pero su fin son caminos de muerte. ¿Cómo saber que el camino que ahora andamos es el plan de Dios para nuestra vida? Las interrupciones harán la diferencia. Ahora que llegue una interrupción de parte de Dios, sabes como reaccionar. No reniegues, no te lamentes, no busques culpables, no te detengas, al contrario, manténte alerta y en oración a lo que Dios quiere hacer en ti y por medio de ti.
Recuerda la poderosa promesa de Dios en 2o de Crónicas 16:9: "El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles."
Los amo en Cristo,
Pastor Luis Gabriel César Isunza
PIB Satélite
Recuerda la poderosa promesa de Dios en 2o de Crónicas 16:9: "El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles."
Los amo en Cristo,
Pastor Luis Gabriel César Isunza
PIB Satélite
viernes, 13 de enero de 2012
Cuidado con el aislamiento
“Haz todo lo posible por venir a verme cuanto antes…” (2ª Timoteo 4:9)
Todos hemos sido llamados a enfrentar dosis medidas de
sufrimiento a lo largo de nuestra vida. Ningún creyente verdadero le fue dado
caminar por la vida libre de dolores e incertidumbres. Con tan solo observar a
los personas bíblicos y sus propias historias podemos llegar a esta simple y a
la vez importante conclusión. Pero hay algo que tú y yo podemos hacer cuando
pasamos por tiempos de prueba y eso si es optativo: pasar por estas
pruebas solos o atravesar por ellas con
la inigualable compañía de otros creyentes. Aunque este dilema a simple vista
parecer sencillo de resolver, para muchos creyentes no es así. Toman la triste
vía de la soledad confinándose a un lastimoso estado de aislamiento, tratando
de resolver el problema en sus propias fuerzas. Sin embargo, el apóstol Pablo,
estando en prisión con todas las implicaciones de su caso, abiertamente le
expresa a su hijo espiritual Timoteo:
“Haz todo lo posible para venir verme
cuanto antes.” Pablo conocía el valor del compañerismo, de la amistad y por
tanto pide a su discípulo el bálsamo de su compañía.
¿Tienes la costumbre de aislarte cuando pasas por prueba?
¿Tienes amigos creyentes que te apoyan cuando pasas por los valles de sombra de
muerte? Si no es así, quiero animarte a buscarlos y qué mejor que hacerlo en
esta maravillosa familia de fe. Jamás llegues a la conclusión que nuca
necesitarás de los demás, todo lo contrario, asegúrate de tener por lo menos un
pequeño grupo de amigos que te den la mano cuando la vida se erosiona. Además
pregúntate lo siguiente: ¿Tendrás ahora mismo algún amigo que requiere tu apoyo
o simplemente su presencia?
Piénsalo y que Dios te bendiga,
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

