“Estoy
cansado”. “Sigan ustedes yo me quedaré aquí a descansar un poco”. Sus pies hinchados,
heridos. Su cara estaba caliente. El sol de mediodía era calcinante. Por tanto
se detuvo en un pozo, despidió a sus discípulos, se estiró un poco y se sentó.
Pero antes que pudiera cerrar los ojos, he aquí vino una mujer samaritana.
Estaba sola, y él se olvido de cuán agotado estaba y prefirió dar salvación a
quién tanto la necesitaba.
“Tengo sueño” Bostezó, había sido un largo
día con las multitudes, predicar en la playa no es cosa fácil, había probado
que la profesión de predicador y profeta tiene sus implicaciones. Ahora la noche había caído y Jesús tenía
sueño. Si a ustedes no les importa, voy a dormir un poco. En una noche de nubes sobre el mar de
Galilea, Dios se fue a dormir. Alguien le alcanzó una almohada, y se fue a
dormir en la parte más oculta del barco.
“Estoy
enojado” El no
tuvo que decirlo, tan sólo había que ver su semblante. La cara roja, las venas
hinchadas: “Yo no voy a tolerar esto nunca más”
Lo que era el templo de convirtió en una pelea de taberna. Lo que había
sido un día normal en el mercado, ahora se había convertido en el tumulto de la
gente. “No continúen haciendo dinero de
la religión”.
¿Qué nos dicen
estas frases? QUE EL ERA HUMANO. “Sed Tengo” El conoce perfectamente
nuestros sentimientos. Conoce la tentación. Se ha sentido desanimado. Ha tenido
hambre, sueño y cansancio. Sabe lo que sentimos cuando suena el reloj de alarma.
Sabe lo que nos sentimos cuando los hijos quieren cosas diferentes al mismo
tiempo. Cuando oramos enojados, cuando nos desesperamos, comprende cuando confesamos
nuestra fatiga. En pocas palabras es un
Dios que nos entiende plenamente.
Bendita gracia…
Pastor Luis Gabriel César Isunza
PIB Satélite A.R.
Gracias a Dios por tu vida pastor!! Que levante mas varones asi de comprometidos!!
ResponderEliminar